Echando un vistazo por las redes sociales, la voz del sevillismo con respecto al partido de anoche en el Nuevo Arcángel era unánime. A nadie le gustó el juego desplegado por el Sevilla FC, sobre todo porque prácticamente en ningún momento se supo cual era el plan para vencer a un equipo de Segunda División que maniató por fases al Sevilla. La presencia de Cicinho y Kondogbia sirvió para que se vieran detalles de ambos al inicio, pero no para contener a un conjunto blanquiverde que se sacudió pronto el dominio del balón visitante y se adueñó del centro del campo, formado por el nuevo jugador francés, Campaña y Rakitic. Fue el Córdoba el que antes se acercó, con dos acciones de peligro que no llegaron a ir entre los tres palos pero que inquietaron a Diego López nada más comenzar.
El Sevilla lo intentaba sobre todo con balones en profundidad hacia los jugadores de banda, que no conseguían entrar en juego. De hecho, aunque Manu sí que tuvo alguna incidencia al borde del descanso, el papel del chileno Rabello, de lo mejorcito de los primeros amistosos, pasó prácticamente inadvertido. Como decimos, hubo que esperar casi hasta el descanso para ver los dos primeros acercamientos sevillistas, ambos cortados por el mismo patrón. Centro desde la izquierda de Manu del Moral al punto de penalti, y anticipación de Alberto ante la inminente llegada de Babá al remate. Así se terminó la primera parte y de forma muy parecida comenzó la segunda, con una galopada del recién salido Navas por la derecha a la que tampoco alcanzó a llegar Babá. Míchel puso en el césped a su artillería pesada, con Medel, Reyes o Fernando Navarro, pero eso tampoco funcionó. De hecho, casi en el primer acercamiento local de la segunda parte, Bernardo es superado dentro del área y Palop sólo alcanza a rechazar un balón que caza Pedro para marcar por bajo.
Aún faltaban 37 minutos por jugarse, pero desgraciadamente el Sevilla nunca estuvo cerca de equilibrar el marcador frente a un equipo que supo cerrarse bien y evitar las conexiones ofensivas sevillistas. De hecho, aunque Negredo tuvo unos 25 minutos, el vallecano prácticamente no apareció. La situación comienza a ser algo preocupante y Míchel, que no quiso hablar tras el partido, confía en que la situación mejore el próximo sábado, cuando visiten a todo un equipo de Champions League, el Borussia Monchengladbach.






