No enamoró el Sevilla FC para conseguir la 36ª edición del Trofeo Costa Brava, al que acudieron hoy los nervionenses para cumplir una de las cláusulas acordadas en el fichaje del japonés Hiroshi Ibusuki la pasada temporada. Curiosamente mientras el nipón estaba en Cartaya viendo a sus compañeros del filial en el primer amistoso, el equipo de Míchel se llevó el gato al agua en un partido en el que estuvo muy presente el recuerdo a las víctimas de los recientes incendios en el Alto Ampurdán. Justo por ese motivo, ambos equipos lucieron brazaletes negros y además el Girona vistió con su segunda indumentaria de la presente campaña, en la que resaltan los colores de la bandera catalana.
En lo estrictamente deportivo, el equipo no encontró su sitio en la primera parte, en la que Babá tuvo la ocasión más clara con un trallazo lejano al larguero. Ante un Girona falto de ideas, el Sevilla se veía superior, pero no encontraba la manera de plantarse ante Mallo y de hecho hasta cumplida la media hora, Trochowski no disfrutó de la primera ocasión. Eso sí, en la segunda parte la cosa cambió, en gran medida tras la entrada de Campaña, que además de buscar casi siempre entre líneas a Babá (así llegó el único gol del partido), lo intentó un par de veces desde fuera del área. Se nota que el canterano llega rebotado tras las últimas declaraciones de su técnico y está dispuesto a demostrar cosas. Sobre todo porque hay un recién llegado, el también internacional sub-19 Kondogbia, en este caso con Francia, que debutó casi con el tiempo justo de ponerse las botas. De hecho, a estas horas ha vivido más horas como sevillista en Girona que en la propia capital andaluza. El corpulento centrocampista dio muestras de su fortaleza física, pero habrá que esperar para seguir viéndole. La próxima cita será ya a la vuelta del segundo stage en Costa Ballena, el miércoles 1 en el Nuevo Arcángel ante el Córdoba CF.






