Todos sabíamos que Manolo Jiménez no se sentaría en el banquillo visitante del Sánchez Pizjuán tras su expulsión en el Camp Nou del pasado sábado. Lo que desconocíamos era que sus jugadores podrían pasar tan desapercibidos sobre el terreno de juego teniendo en cuenta que su indumentaria parece indicar todo lo contrario. El electrizante tono de las camisetas mañas contrastó con la ineficacia de once futbolistas que se dedicaron a repartir cera e intentar llegar al final del partido con algún halo de esperanza. Y es que la remontada sobre la hora del Villarreal en casa ante el Málaga, minutos antes del pitido inicial en Nervión, parece que dejó tocados a los zaragocistas antes de salir, y el Sevilla no sólo tomó el mando como se preveía, sino que le fue relativamente sencillo plasmar ese liderazgo con goles. A los diez minutos, un córner bien sacado por Luna lo remató a la red Fazio, en el preludio de uno de sus mejores partidos de la temporada, si no el mejor. Ya ahí se terminó el desmotivado equipo de Jiménez, al que el Sevilla supo entender a la perfección.
Sabedor de que a la hora de batallar, el Zaragoza es un equipo más preparado para las trincheras, Míchel eligió seguir a lo que el Sevilla sabe hacer, que no es otra cosa que entrar por las bandas y aprovechar los espacios que dejaba un rival obligado ya a buscar a Palop para no marcharse de vacío. Así, con un balón interior casi alcanzada la media hora de partido, Manu del Moral asistió magníficamente a Negredo, que en el mano a mano con Roberto no tenía el fallo como una de sus opciones. Justo después, el propio Manu pudo asistir a Postiga para el 1-2 al ceder un peligroso balón a Palop que el portugués encontró en su camino. Lo vio tan fácil el delantero luso, que lanzó raso pero demasiado cruzado para acabar enviando fuera. El partido era un monólogo y el Sevilla quería cerrarlo antes del descanso, algo que logró de nuevo Negredo en el único error de Roberto durante los 90 minutos, no pudiendo atrapar una acción de cabeza del vallecano y sucumbiendo en el rechace.
Un equipo con cuanto menos un pie en la Liga Adelante que pierde 3-0 al descanso, no es precisamente el lobo feroz, por lo que el Sevilla se lanzó a por más y pudo conseguirlo nada más reanudarse el choque. Manu del Moral, Jesús Navas y el propio Negredo tuvieron ocasiones claras para seguir dando trabajo al encargado del marcador, pero ahora sí, Roberto se justificó y evitó un resultado que pudo ser escandaloso. Sin nada que temer, Míchel decidió ir repartiendo minutos y se los concedió a Babá y Campaña, que dieron muestras de que pueden ser muy útiles. Sorprendió el senegalés ya no por su remate, que no hubo opción de ver, sino por su inteligencia para distribuir el juego bajando a recibir. Además, mención hecha de Fazio como uno de los mejores del partido, también fue muy destacable la actuación de Coke, por fin sin borrón alguno, y sobre todo la de Luna, que no sólo no desentonó en el ala izquierda del ataque, sino que realizó varias intervenciones que levantaron el aplauso del público. La única nota negativa, en un partido en el que resulta de chiste que el balance de amonestaciones fuese tan ajustado como un 2-3, es la ausencia de Jesús Navas de cara al partido del próximo lunes en Getafe. Está por ver que idea Míchel para esa posición, pues el único extremo diestro nato de la plantilla es De Mul, y nadie confía en su aparición a estas alturas. De momento, la Europa League sigue a un punto y la Champions a cinco.
Por el Sevilla FC jugaron: Palop (2); Coke (2), Fazio (3), Escudé (2), Fernando Navarro (2); Medel (2), Trochowski (2), Jesús Navas (2), Luna (3), Manu del Moral (2) y Negredo (3). También jugaron Babá (2), Campaña (1) y Rakitic (s.c).






