Sólo así, un equipo casi condenado a vagar por mitad de tabla hasta final de temporada, ha conseguido en apenas 12 días acercarse a un punto de Europa. Ganando y haciéndolo además con autoridad, es como el equipo de Míchel ha comenzado a convencer y a enganchar a la afición, desencantada hoy de Semana Santa tras el espectacular chaparrón caído durante la tarde, y que se ha dejado notar incluso durante la segunda mitad en forma de charcos, a pesar del magnífico drenaje con el que cuenta el terreno de juego sevillista. Más aún se hicieron notar en el primer período, en el que se pudo ver a un Sevilla muy similar al de otros partidos en casa, con dominio pero sin acierto. La buena colocación mallorquinista de los primeros minutos imposibilitaba el juego de creación local, pero poco a poco fueron apareciendo los huecos, sobre todo en la banda derecha nervionense, y las ocasiones comenzaron a sucederse. Las hubo claras para llegar al descanso por delante, mientras que el bagaje de los de Caparrós se limitó a un par de acciones aisladas, pues los bermellones no estaban demostrando nada sobre el verde de Nervión.
Mientras tanto, Pérez Lasa buscaba su cuota de protagonismo con la desproporcionalidad de sus amonestaciones, lo que le valió más de una reprimenda por parte del público. Pero los muchos sevillistas que acudieron a las gradas a pesar de ser un Lunes Santo aún sin pasos en la calle, lo que querían era disfrutar y así lo hicieron a partir del minuto cinco de la reanudación. Fue entonces cuando Negredo, muy inteligente, cabeceó un córner en el primer palo con mucha intención, introduciendo el balón junto al otro poste de la meta de Aouate. Se abría por fin la lata en una jugada a balón parado, pero la escuadra y el cartabón ya funcionaban en los de Míchel por aquel entonces. Diez minutos más tarde, en el 61, un gran pase interior de Jesús Navas lo aprovechaba Manu del Moral para afianzarse como máximo goleador del equipo con diez tantos (cinco de ellos en las tres últimas jornadas). El disparo cruzado con la zurda del jiennense tocó en el poste justo antes de entrar, algo que estuvo a punto de ocurrirle al mallorquinista Hemed, que optó por un disparo demasiado oblicuo aún con 1-0 en el marcador.
El Sevilla se mostraba muy superior, pero sorprendía su gran efectividad. Más aún cuando en el minuto 67, en una jugada en la que Jesús Navas abrió muy bien a la izquierda para Reyes, el utrerano devolvía al palaciego con un gran centro al área pequeña, donde Navas se deshizo de sus dos acompañantes y batió a Aouate en boca de gol. Partido sentenciado y felicidad completa para una afición que se vació a la hora de despedir a José Antonio Reyes, al que en el partido anterior en casa había abucheado tras su actuación ante el FC Barcelona. Una muestra más de que la afición es soberana y sabe darle y quitarle al que lo merece. Sin duda, gran noche para el ex del Atlético de Madrid, que volvió a reencontrarse con los halagos de su afición. Como dijo el propio Míchel luego en sala de prensa, el equipo se tomó un momento de relax tras el tercer tanto, algo que el técnico no llegó a reprocharle a sus hombres pero que costó encajar el primer gol en tres partidos. Hemed, tras recibir en el primer palo, puso algo de emoción al choque, sobre todo por los momentos de tensión vividos justo después con un par de claras ocasiones mallorquinistas.
Sin embargo ya era tarde para la reacción del rival, y de ello era consciente Míchel, que agradeció el buen trabajo del canario Deivid en las últimas semanas con su esperado debut en Primera División. Y lo hizo no en su demarcación habitual en el centro de la defensa, sino como pivote en el centro del campo, demostrando sus muchos recursos. Fue algo testimonial, pues duró sólo cinco minutos, pero seguro que nunca se le olvidará al bueno del capitán franjirrojo. No hubo tiempo para más, lo que le habría gustado a Deivid pero no a la afición, que se marchó muy satisfecha con lo que le vio a su equipo. Pero más allá de las sensaciones, más que recuperadas, lo que importa ahora es que el equipo no es decimocuarto sino octavo, con los mismos puntos que su antecesor y a un solo punto de meterse en Europa. Para la Champions aún es necesario recortar cinco puntos, pero si el equipo es capaz de desenchufar a un Athletic reacio a pensar en la Liga, aún queda tiempo para, cuanto menos, soñar.
Por el Sevilla FC jugaron: Palop (2); Coke (2), Fazio (2), Escudé (2), Luna (2), Medel (2), Trochowski (2), Jesús Navas (3), Reyes (3), Manu del Moral (3) y Negredo (2). También jugaron: Kanouté (1), Rakitic (s.c) y Deivid (s.c).






