Tras levantar el ánimo con un seis de seis ante Osasuna y Valencia, el Atlético de Madrid se presentaba en Nervión como una reválida para valorar cómo de asentados en la plantilla estaban los cambios introducidos por Míchel en el plantel. El escenario, inmejorable, con un Sánchez Pizjuán que mostró su mejor imagen de la temporada en cuanto a asistencia, con una afición que se olvidó de lo pasado y apoyó hasta el final a su equipo, recordando a esa Bombonera de la época de los títulos que salía a lleno por partido. Los ingredientes eran de primera calidad y estaban sobre la mesa, pero cuando a los ocho minutos, el primer tiro a puerta de tu rival se convierte en el 0-1, la moral se tiene que resentir. Y si hablamos del Sevilla de Míchel, no queda duda que el Atlético ha asumido con creces, para lo bueno y para lo malo, a lo que quiere jugar Simeone. 11 perros de presa que peleen cada balón y que presionen de forma asfixiante hasta que su físico diga basta. Si para ello hay que llevarse al rival por delante, será tomado como daños colaterales.
No es extraño que al final del choque, el equipo colchonero duplicara en faltas cometidas al Sevilla y que el balance de amonestaciones fuese de dos a cinco, pese a lo cual, el equipo de Míchel no supo cómo hincarle el diente al Atlético en toda la primera parte. Se hacía difícil abrir el campo y explotar las bandas, aunque ya Navas dejaba intuir lo que en la segunda mitad le convertiría en el mejor hispalense del choque. Junto a él, un Medel que hacía 36 horas andaba metido en un avión y que parece tener instalado el KERS de los Fórmula 1, que le permite recargar baterías en cada frenada. También se quedó corta la aportación de un flojo Coke, de un Rakitic falto de frescura y de un Reyes que sigue sin dejar claro si lo que falla es el querer o el poder. Y ante la falta de Negredo, Babá vivió su primer día como titular en un partido en el que fue de menos a más hasta que su físico dijo basta. Al menos, le dio para hacer el merecido gol del empate al poco de iniciarse la segunda mitad.
El Sevilla ya era otro desde que se hizo con la posesión, realizando transiciones lo suficientemente inteligentes como para evitar el atrincheramiento del rival. La lesión de Spahic y la salida de Fazio le dio seguridad defensiva al equipo (quien lo hubiera dicho hace poco tiempo), mientras que Trochowski le dio la razón a Míchel por su salida del once inicial. Manu fue el encargado de sustituir a un extenuado Babá, aunque el jiennense tampoco demostró gran cosa, más allá de anotar el 2-1 que todo el estadio cantó pero que el linier anuló por fuera de juego. A punto estuvo el Sevilla de llevarse los tres puntos y además de forma merecida, algo que le habría dado alas al equipo en la tabla y en la manera de afrontar lo que queda de Liga. El punto, tras la victoria del Málaga, aleja el objetivo en un punto más como mínimo, pero deja ver que el equipo está más vivo que hace un mes y que hay mimbres para seguir la escalada. El tiempo se encargará de hacerlo oficial.
Por el Sevilla FC jugaron: Palop (2); Coke (1), Escudé (2), Spahic (1), Navarro (2); Medel (3), Rakitic (1), Jesús Navas (3), Reyes (2); Kanouté (2) y Babá (2). También jugaron Fazio (2), Trochowski (1) y Manu del Moral (1).






