La doble salida en este punto del calendario suponía una importante prueba para el Sevilla FC. Al tratarse de partidos lejos de casa, lo lógico es pensar que lo primordial era puntuar en ambos encuentros, pero teniendo en cuenta los antecedentes de la temporada, todo lo que no fuera sumar seis puntos de seis posibles, significaba decir adiós a la temporada, como ya remarcamos justo tras el partido ante el FC Barcelona. Y cuando menos se le esperaba, uno de los mejores Sevilla de la temporada permite sumar dos importantes victorias que mantienen al equipo, cuanto menos, en la pelea, a tiro de partido y medio de la Europa League, que sería un digno consuelo en una temporada en la que soñar con la Champions era hacerlo siempre por encima de la realidad. Quedan nueve partidos y la distancia es de ocho puntos, casi insalvable, pero según ha dejado claro un siempre comedido Míchel, si el equipo muestra la misma cara que en estos últimos días, ningún objetivo se puede descartar.
Y si el holgado triunfo en Santander tenía como parche el bajo nivel del conjunto cántabro, en la noche de este lunes estaba enfrente un Granada que debe basar sin duda su salvación en los partidos de Los Cármenes, donde se muestra como el equipo que se pudo ver hoy, descaradamente aguerrido y veloz, precisamente las armas que le permitieron lograr el ascenso. Sin embargo, hoy le faltó la pegada que sólo suelen tener los equipos grandes y cuya ausencia tanto daño le ha hecho al Sevilla esta temporada. Partidos en casa como los del Racing, el propio Granada en la primera vuelta, así como otro más reciente ante el Espanyol, se habrían decantado fácilmente para los sevillistas de haber existido algo más de fortuna. Hoy el gol pudo llegar pronto porque el Sevilla fue respondón e intentó pagar al Granada con su misma moneda, llegando el 0-1 en el minuto 38. Un Reyes que, como casi siempre, fue de más a menos, puso un balón en profundidad a Negredo para que el vallecano diese una clase magistral de control de espaldas y batiese cruzado a Roberto, que como Palop, estaba rallando la perfección hasta entonces.
Gol prácticamente psicológico en la recta final de la primera parte, que a los puntos se habría decidido con casi toda seguridad con empate, quizás más a uno que a cero. El Sevilla, acostumbrado a ser él el perdedor en el intercambio de golpes, supo gestionar muy bien su ventaja como en El Sardinero, tocando el balón y buscando aperturas a las bandas, donde Navas hoy no estuvo especialmente afortunado. Sí Manu del Moral, que ha vuelto a la senda del gol curiosamente en la misma franja de competición que en la primera vuelta. Si en casa ante Racing y Granada sumó tres tantos, en la segunda ha logrado dos dobletes que le hacen incluso subir la marca. El primero de hoy y octavo de su cuenta esta temporada lo firmó a los pocos minutos del segundo tiempo, al aprovechar un balón atrás de Negredo que, con pausa, permitió al jiennense lucirse ante Roberto. El partido estaba en el bolsillo y el Granada seguía incapaz de encontrar la llave, lo que pudo aprovechar el Sevilla para aumentar la cuenta.
Difícil de creer resulta que buenas acciones de Rakitic, Jesús Navas y sobre todo de Negredo, que mandó al larguero una casi perfecta vaselina, no acabaran convirtiéndose ninguna de ellas en el 0-3. Po suerte, los paralelismos con el partido del pasado jueves se terminaron de fraguar con el tanto en el minuto 93, otra vez de Del Moral, también en el segundo palo, a centro de Jesús Navas y a puerta vacía, aunque en esta ocasión tocó Roberto pero sin mucho que hacer. Volvió el Sevilla resolutivo que todos esperamos ver de aquí hasta el final de la temporada. Y tras la doble alegría visitante, toca refrendar el Lunes Santo ante el Mallorca de Joaquín Caparrós. Del utrerano depende que la Pasión sevillista siga más candente que nunca.
Por el Sevilla FC jugaron: Palop (2); Coke (1), Fazio (2), Escudé (2), Fernando Navarro (2); Medel (2), Trochowski (2), Jesús Navas (2), Manu del Moral (3); Reyes (2) y Negredo (3). También jugaron Rakitic (1), Luna (1) y Kanouté (s.c).






