Pasan las jornadas, y ese Sevilla en formación que vivía de los resultados con la media inglesa, se ha convertido en un equipo peligrosamente ausente, que hoy fue maniatado durante muchos minutos por un Athletic Club que es todo entrega. Se hace difícil escribir una crónica de este partido sin que se te caiga la pantalla del portátil sobre las manos, pero lo visto en el Sánchez Pizjuán obliga al análisis profundo para saber qué se está haciendo mal y porqué este equipo está tan lejos de poder luchar por puestos de Champions Laague hoy en día. Pero lo cierto es que desde el primer momento, el Athletic tuvo más cara de ganador que los locales en el partido. A ello ayudó y mucho Susaeta, que a los cinco minutos ya aprovechó el primer regalo en forma de balón despejado al pico del área, para hacer el primero a los cinco minutos. Por suerte, el Sevilla supo reaccionar y se fue arriba, logrando el tanto del empate al cuarto de hora un necesitadísimo Jesús Navas, que cruzó el balón ante Iraizoz sin que el meta vasco pudiese hacer nada.
A pesar de que Negredo y Kanouté volvieron a la titularidad, puede decirse que el encuentro de hoy ha sido el más pobre ofensivamente hablando de los disputados en casa hasta el momento, pues a excepción del tanto del palaciego, se hace complicado encontrar acciones de peligro que no llegaran en forma de disparo desde fuera del área. Y si en la primera parte el equipo no conseguía hacerse con la manija del encuentro, en la segunda se confirmó que los que mandaban eran los visitantes, que llegaron a tener minutos de auténtico dominio de la posesión, con largas jugadas de toque ante las que los sevillistas sólo podían correr y mirar. Un espectáculo que adormeció a la afición sevillista, mucho menos activa que de costumbre porque su equipo no le daba motivos para creer. Tanto fue así, que el gol de De Marcos a veinte minutos del final no sorprendió absolutamente a nadie. Error de Spahic y salida demasiado confiada de Javi Varas, que permitieron al lateral vizcaíno conseguir el segundo tanto de la tarde, con el que prácticamente se aseguraban los tres puntos y ponerle fin a la maldición de 18 años sin lograr la victoria en Nervión.
Ni tan siquiera el significativo hecho de que restaban aún veinte minutos fue suficiente para que la grada de la Bombonera pensara en que era posible sumar ante el equipo de Bielsa. No hubo conjuro de la grada porque en el césped se veía que no sería posible hincarle el diente a un equipo muy bien plantado sobre el terreno de juego, con las ideas muy claras y dispuesto a luchar cada balón. Lógicamente, el empate no llegó y el Sevilla suma ya cinco partidos sin conocer la victoria. La media inglesa quedó atrás, y ahora sólo queda en cuanto a estadísticas positivas el hecho de no haber perdido ningún partido como visitante. Bien es cierto que tampoco ha sumado de tres fuera de Sevilla, pero más vale que esa estadística se desequilibre en lo positivo, porque el sevillismo empieza a estar inquieto.
Por el Sevilla FC jugaron: Javi Varas (1), Cáceres (2), Spahic (1), Escudé (1), Navarro (2), Trochowski (1), Fazio (1), Jesús Navas (1), Perotti (1), Kanouté (1) y Negredo (1). También jugaron Del Moral (1), Rakitic (1) y Armenteros (s.c).






