La huelga se cargó el esperado derbi de Primera, pero el recién remombrado estadio Benito Villamarín (domingo, 11 horas) tendrá su prometido derbi, aunque dos semanas más tarde de lo inicialmente previsto. Sus protagonistas tampoco serán los mismos, pero la tensión sigue estando asegurada. La tercera jornada en el grupo IV de Segunda B ha deparado el tradicional derbi chico entre béticos y sevillistas, que en estos dos últimos años ha sido lo más importante que llevarse a la boca en cuanto a eterna rivalidad. Tal y como se venía especulando debido al parón liguero, finalmente el encuentro no se celebrará en la ciudad deportiva verdiblanca como el año pasado, sino en el estadio de Heliópolis, que aún no se ha podido estrenar en Primera esta campaña.
Debido precisamente al parón, ambos equipos también podrán contar con todos sus efectivos, ya que ni Marcelino ni Pepe Mel necesitarán tirar de los segundos equipos por razones obvias. Eso sí, habrá bajas defensivas por sanción en ambas escuadras. Si Atienza cumplirá su segundo y último partido de castigo tras la expulsión en Ceuta, Manu Palancar deberá cumplir también sanción al ver la doble amarilla en Badajoz. Un partido de alternativas y abierto entre los de Vidakovic y los de Tejada, equipos que se encuentran separados por un solo punto a favor de los verdiblancos tras las dos primeras jornadas. Puntuar en territorio verdiblanco serviría para seguir acumulando buenas sensaciones, de cara al próximo envite liguero ante la Balompédica Linense, recién ascendido que suma dos victorias en dos partidos hasta la fecha.






