Era uno de los zagueros con más futuro de la cantera sevillista, pero las lesiones se han cebado con el bueno de Manuel Redondo, lo que le ha impedido realizar su gran sueño, que no era otro que triunfar en el Sevilla FC. Titular indiscutible en la temporada que supuso el ascenso del Sevilla Atlético a Segunda, el central y lateral zurdo se lesionó de la rodilla en la ida del primer partido de aquel playoff, en Las Palmas. Ahí empezó su calvario, pues tras una larga recuperación en la que jamás mostró un ápice de desesperanza, Redondo volvió a lesionarse en su segundo partido como futbolista de Segunda división. Fue en el Molinón, en una jugada desafortunada en pugna con el serbio Bilic, que acabó con una fractura en la pierna del canterano. Nuevamente varios meses de recuperación y los años pasaban, con un “Manolo” Redondo que volvió a jugar en Segunda en la temporada siguiente, además de seguir, ya como capitán, en la vuelta a Segunda B del filial.
Con 25 años, era hora de salir y el Sevilla decidió cederlo a la Ponferradina, un recién ascendido a la segunda categoría del fútbol español en la que se reencontró con su compañero del filial, el astigitano Jonathan. Jugó 21 partidos, pero este verano volvió a Sevilla. Por desgracia el tren del primer equipo había pasado ya para Redondo, que aún así ha estado entrenando a las órdenes de Ramón Tejada con el Sevilla Atlético hasta la marcha de la expedición a Costa Ballena. Hoy, tras toda una vida como sevillista, el Sabadell ha hecho oficial la incorporación de Redondo para jugar en Segunda división con el equipo catalán, del que procede el ahora sevillista Hiroshi. Curiosamente, Redondo coincidirá con otro sevillano salido de la cantera de Nervión aunque en una época anterior. Se trata de David Arteaga, que acaba de dar por terminada su etapa en el Córdoba.






