Confieso que tenía hecha ya la entradilla de este post al final del primer tiempo. En ese momento perdíamos 2-3 y las sensaciones eran malísimas. Es más, la eliminatoria estaba totalmente perdida. Pero hete aquí que Manzano saca a un prodigio que juega bien donde lo pongan llamado Frederic Kanouté y, voilá, el equipo se transforma. Kanouté merece un busto en la planta noble del Pizjuán. Pocos jugadores habrán dado tanto a nuestro club como el malí. Pero el resultado positivo no nos puede hacer pasar de largo sobre las graves deficiencias que tiene este equipo. La intensidad defensiva es nula. He estado fijándome especialmente en la actitud de los zagueros y resulta sorprendente la poca disciplina colectiva que tienen. Os invito a que mireis con detenimiento el video del partido y decidme si con semejante desorganización no es para que nos metan unos cuantos en cada partido.
Un equipo bien trabajado comienza por la firmeza defensiva y el Sevilla en defensa tiene de todo menos firmeza. Un equipo de los malos de la primera división como el Málaga nos ha vuelto a sacar los colores con tres “cracks” llamados Rondón, Portillo y Quincy. Y ojo, que este Portillo no es el ex-madridista. Repasemos las jugadas de los goles malagueños. En el primero, Luna está intentando tapar la entrada de Rondón por el centro mientras que los auténticos centrales tienen perdida la posición. El otro defensa que guardaba la zaga era nada menos que Capel. Que me lo expliquen. En el segundo, los cuatro defensas sevillistas están mirando como entra el delantero con el balón pegado a la línea de fondo y nadie se da cuenta de que de nuevo Rondón les coge a todos la espalda y remata solito. Todos mirando el balón y ninguno a los contrarios.
Para remate de los tomates, en el tercer gol visitante hay cuatro defensas nuestros sin marcar a nadie. Zokora que es anárquico por naturaleza se olvida del que entra y lo deja que remate a placer. Aquí ya solté sapos y culebras por la boca. Es inadmisible que un equipo profesional cometa errores de esa magnitud y que el técnico no los corrija. Si os fijais, se trata del mísmo tipo de fallo que nos costó el gol en el Bernabeu, cuando cuatro tios se dedican a mirar como Palop intenta interceptar a Di Maria y ninguno va a a echarle una mano ni a tapar la portería. Mientras que estas cosas no se corrijan va a ser materialmente imposible ganar partidos con regularidad. Empiezo a darle crédito a Alexis Correa cuando habla de mirar hacia abajo e intentar poner tierra de por medio respecto a los equipos del furgón de cola. Los síntomas son tan graves que ni siquiera me apetece hablar de la remontada, que dicho sea de paso ha sido posible porque el Málaga tiene aún peor defensa que nosotros. Que nadie se confíe con el resultado porque es engañoso. Ojalá me equivoque.






