Con algo menos de repercusión debido a que se ha celebrado en estas fechas en las que todo el mundo desconecta un poco, la tercera edición del partido Champions for África tuvo lugar anoche en el Vicente Calderón de Madrid, donde se dieron cita unas cuarenta mil personas por una causa solidaria. Según la organización, con el dinero recaudado se podrán escolarizar setenta mil niños en la “Ciudad de los Niños” de Bamako, en Mali. Se trata de una institución creada por Frederic Kanouté y que se puso en marcha hace sólo unos meses con la ayuda de Unicef. A esta iniciativa se apuntaron un total de sesenta jugadores de nuestra liga, la mitad de ellos de origen africano. Incluso hubo glamour en los banquillos con Michel, Antic y sobre todo Mourinho.
Aunque los representantes de la plantilla sevillista tardaron en ser confirmados, a excepción lógica del propio Kanouté, finalmente aparecieron por el verde colchonero Palop, Dabo y la novedad de Arouna Koné, al que se le pudo ver ya en condiciones (aunque no sabemos a qué nivel físico) tras su última y gravísima lesión de rodilla, causada cuando el costamarfileño estaba cedido en el Hannover alemán en la segunda mitad de la pasada temporada. Salió a la luz hace ya unos meses que el delantero ex del PSV había gustado y mucho en tierras alemanas, por lo que Monchi tenía apalabrada prácticamente la vuelta de Koné (sin aparentes posibilidades de ser titular en el Sevilla) al Hannover 96. Una vez que queda patente que el futbolista está preparado para volver a la competición, queda sólo que ambos clubes se pongan de acuerdo, siempre y cuando Manzano no haya dado órdenes de parar la operación para contar con Koné en esta segunda mitad de temporada.






