Propio de uno de los guiones de aquel programa que se hizo tan famoso hace unos años, en el que la fea o el feo del pueblo se convertían en auténticos modelos de forma prácticamente mágica e inverosímil. Así podemos calificar lo que Gregorio Manzano nos ha mostrado de su Sevilla, un equipo solidario, muy metido en el partido y que es capaz de bailar sobre el césped durante muchos minutos al equipo de moda. Ese equipo no es otro que el Atlético de Madrid, cuyo entrenador metió la pata ayer en la previa y hoy ni corto ni perezoso se ha terminado de meter en el fango. Lo ha hecho culpando al Sevilla de saber manejar demasiado bien “el otro fútbol” escondiendo balones y parando el juego. No queda otra que preguntarle al bueno de Quique porqué no aprovechó su equipo para tocar el balón cuando éste sí que estaba en el rectángulo de juego, en lugar de provocar los olés del público sevillista con tanto y tanto toque seguido de los nuestros.
Y es que hoy, después de muchos y muchos meses, la afición del Sevilla se ha ido con las manos rojas de aplaudir a su equipo. A pesar de que Manzano puso a Romaric y sentó a Zokora, el primero de los marfileños se ha descolgado con un partidazo en la medular, con Renato jugando a lo Mauro Silva y con un Kanouté excelso en jugar a lo que mejor sabe. Así las cosas, volvimos al típico guión de Juande Ramos en el que el Sevilla vapuleaba a su rival en todos los sentidos y planteaba la segunda parte con varios goles de ventaja y algo más arropadito. El primero en construir la ventaja fue Negredo, con un gol que recuerda a aquel de Antoñito en un derbi a la media vuelta y cruzando la pelota a la escuadra derecha de De Gea.
Palop tuvo que volver a ponerse la sotana y la aureola y salvó un gol cantado en un mano a mano con Simao, pero con el peor Forlán de los últimos meses sobre el césped, la primera parte no fue precisamente un calvario para la zaga blanca. Sobre todo, con una pareja de centrales manejada a la perfección por Cáceres y muy bien secundada esta vez por Alexis, que disputó sus mejores minutos como sevillista. Lo mismo ocurrió con Navarro, últimamente muy desdibujado, mientras que Konko sigue fascinando en su faceta atacante pero volvió a pecar levemente de falta de intensidad atrás. Volvimos a ver a un Sevilla con muchos efectivos por delante de la pelota y presionando a la vieja usanza. Por eso, aunque muchas veces se hable de suerte, esta no llega si no se le busca. Por una vez, estuvo de nuestro lado en el segundo gol, el de Perotti, que cazó un balón suelto y le pegó duro. Aunque desviado por un defensa, el balón se marchó demasiado lejos de De Gea pero entre los tres palos.
Llegó el descanso con una ventaja cómoda, pero en los primeros minutos de la segunda parte aún había gasolina para seguir evitando sufrimientos. El equipo seguía tocando y empezaron a escucharse los olés, pues la confianza permitía lucirse a jugadores en principio exentos de técnica como Alexis o el propio Romaric. Había que buscar el tercero y llegó, gracias a un balón que recibió Kanouté en la frontal y que el propio malí puso rasita pero inalcanzable junto al palo izquierdo del rubio cancerbero atlético. Sin embargo, con el tercero llegó el cambio de tercio y las persianas hicieron el amago de bajar. Quique tocó a arrebato y sobre todo comandados por Diego Costa, los colchoneros se fueron arriba en busca de maquillar la cosa. Y fue el propio delantero brasileño el que acortó la renta, en una jugada desgraciada para Palop, que tocó lo justo para enviar al palo pero no pudo evitar que la rosca adquirida por el balón lo acabara mandando dentro.
Espoleados por la idea de una hipotética remontada y con muchos minutos aún por delante, el Atlético de Madrid asustó por unos minutos a la parroquia de Nervión, pero el Sevilla se acabó por recuperar y volvió al toque para terminar el partido sin apuros. Manzano aprovechó para darle minutos a Luis Fabiano, mientras que Kanouté jugó los noventa minutos a un nivel homogéneo. En definitiva, mejor imagen de la temporada ante el rival liguero más exigente de lo que llevamos. Además, el Borussia se escapa en la Bundesliga y le acaba de ganar a todo un Bayern de Munich, lo que le da aún más lustre a lo logrado el jueves. Este Sevilla de Manzano, si además adquiere una vuelta de tuerca más en lo físico, pinta de maravilla. A ver lo que dura la alegría en casa del sevillista.
Por el Sevilla FC jugaron: Palop (2), Konko (2), Cáceres (3), Alexis (2), Navarro (3), Romaric (3), Renato (3), Perotti (2), Capel (2), Kanouté (3) y Negredo (3). También jugaron Luis Fabiano (1), Guarente (s.c) y Alfaro (s.c).






