La grandeza está reservada para los que nunca reniegan de su pasado
En días como estos últimos en los que hemos visto tanta felicidad derramada por las calles, ha habido también lugar a acciones de esas que definen el valor de un futbolista también como persona. Impresionante como Iniesta, en el momento más inolvidable de su vida, recordaba a un amigo caído en combate como Jarque. Y qué decir de Sergio Busquets o Pepe Reina, que inundados de fama y dinero no tuvieron reparo alguno en homenajear a quienes hicieron posible su llegada a la cima.
El primero, vistiendo en la celebración una bufanda del CD Badía del Vallés, un equipo de Segunda Territorial Catalana en cuya cantera comenzó a darle al balón. El guardameta por su parte y como ya hiciera en la Eurocopa, portó la bufanda del Córdoba CF, conjunto en el que nunca ha jugado pero que hizo grande a su padre, el cordobés Miguel Reina. Pepe es madrileño por circunstancias profesionales de su progenitor, pero ha acabado incluso casándose en la Mezquita con una cordobesa. Aunque ha jugado en clubes como el Barcelona, el Villarreal y ahora el Liverpool, no tiene reparos a la hora de homenajear en el momento clave de su vida deportiva a un equipo, con todos los respetos, de Segunda división.
Sólo con ese gesto, esas personas ya demuestran que saben donde tienen los pies y valoran en su justa medida que quizas sin el Badía o el Córdoba ahora mismo no serían ni la mitad de lo que son. Pero hay otros jugadores que por desgracia olvidan con mucha rapidez que el camino para ser grandes (o lo que ellos consideren como grandeza) es tanto o más importante que ese objetivo en sí. Hoy he visto con algo de tristeza la rueda de prensa de Salva Sevilla como nuevo jugador del Betis. Es cierto que en esta web no nos solemos meter en los problemas del otro club de la ciudad, pero os aseguro que si hubiese fichado por el Albacete la sensación sería la misma, aunque no creo que también hubiese sido la misma la contestación del propio Salva.
Lógicamente, los periodistas presentes no han podido eludir cuestionarle sobre su pasado sevillista, a lo que el almeriense, sin tan siquiera mencionar el club que lleva en su apellido, ha dejado claro que el equipo más importante de su carrera ha sido el Poli Ejido y que el que más le ha ayudado a crecer es el Salamanca. Partamos de la base de que no puede llegar a Heliópolis precisamente con una bufanda blanquirroja, pero sus palabras de hoy quizás hayan molestado a aquellos que se dejaron todo el esfuerzo en convertir a Salva Sevilla en lo que es hoy. Es difícil de creer que no considere importante al club que le consolidó en Segunda B como uno de sus mejores extremos zurdos, que le diera la oportunidad de vivir su mayor logro futbolístico hasta la fecha (un ascenso a Segunda) y que le otorgara la posibilidad de consolidarse en la categoría de plata del fútbol español.
No es el primer jugador que por circunstancias del fútbol ha tenido que irse al eterno rival, tanto en un sentido como en otro. Y lo que está claro es que, por mucho que uno quiera renegar de su pasado para caer mejor, sólo serán aceptados y recordados quienes se dejen las piernas y los pulmones por defender ese escudo, vinieran del Sevilla o del Nacional de Madeira. Mal vamos, Salva, si consideras como mejor entrenador de tu carrera deportiva a Quique Setién sólo porque te hizo jugar dos partidos en Segunda en el año que coincidiste con él. Feo gesto con Manolo Jiménez, que no será un entrenador para un equipo de élite pero que se dejó la vida en hacerte grande durante los cuatro años que vestiste de franjirrojo.
Como jugador que vestiste la camiseta del filial del Sevilla, Salva, te deseo la mejor de las suertes. Eso sí, te recomiendo que tengas presente que un día fuiste jugador del Sevilla Atlético y que reconozcas que sin haberlo sido, quizás hoy serías un jugador del montón en Segunda B. Recuerda, Salva Sevilla, que nadie borrará tus fotos vestido de blanco, negro y rojo cuando busquen tu nombre en las hemerotecas. Como alguien dijo una vez: “No desprecies el recuerdo del camino recorrido. Ello no retrasa tu carrera, sino que la dirige; el que olvida el punto de partida pierde fácilmente la meta”.





(D21:00)






Bien es cierto que por el estilo de juego que le ha hecho grande, Italia siempre ha sido normalmente exportadora de futbolistas de cierre, ya fuese en defensa o taponadores en el centro del campo. Sin embargo, después de que Enzo Maresca demostrase en el Sevilla que los transalpinos también saben “tocarla”, Monchi parece haber encontrado un filón al otro lado del Mediterráneo. Si el cincuenta por ciento de las incorporaciones realizadas esta temporada llegan de Italia de la mano de Guarente, otro ex del Atalanta podría recalar en el Sevilla si las negociaciones andan por tan buen camino como indica el representante de Luca Cigarini.