Holanda ha puesto pie y medio en los octavos de final con una pírrica pero efectiva victoria ante la selección japonesa, que llegaba crecida tras derrotar en su debut a la selección de Camerún. Cierto es que está costando y mucho ver a algún equipo hacer buen juego en Sudáfrica, por lo que empieza a imponerse la idea de la efectividad para llegar lo más lejos posible en este Mundial. Uno de los ejemplos mejor ilustrados en este sentido es la selección de Holanda, que dejó visto pera sentencia su pasaporte a octavos venciendo por la mínima a Japón.
La primera parte, como el partido de Inglaterra de ayer, fue más bien para olvidar. No hubo juego combinado ni ocasiones, por lo que todo parecía apuntar a un zarpazo holandés que decantase la balanza. Sin embargo, el orden asiático y su firmeza defensiva hacían no descartar alguna contra matadora que hiciese saltar la sorpresa. La primera mitad no deparó nada de eso, pero la segunda empezó con el empuje naranja hasta que llegó el zarpazo de Snajder que a la postre sería definitivo. Japón no opuso mucha resistencia, pero Okazaki pudo lograr la igualada en el último minuto y acercar a la siguiente ronda a Japón. Ahora bien, son los holandeses los que lo tienen casi hecho. Los nipones deberán esperar a lo que pase esta noche entre Camerún y Dinamarca.






