La selección de Ghana, la mejor africana en lo que va de Mundial, ha dejado escapar esta tarde la clasificación casi matemática para la siguiente ronda, después de empatar ante Australia un partido que tenía prácticamente ganado en la primera parte y que no supo afrontar bien en la reanudación. Los ghaneses partían con la ventaja de los tres puntos ante Serbia y el poco nivel de Australia hacía pensar ya en la clasificación. Sin embargo y contra todo pronóstico, fueron los oceánicos los que abrieron el marcador y muy pronto. Eso sí, no faltó la sesión diaria de pamplinas de los porteros. Falta de Bresciano que se come Kingson y la deja muerta para que la empuje adentro Holman.
Pero no dura mucho la alegría en casa del pobre, por lo que quince minutos más tarde llegaba la igualada en una acción de vida o muerte. Kewell, bajo los palos, despeja con la mano un buen disparo ghanés, lo que le cuesta la roja (segunda de Australia en el Mundial) y el penalti (segundo para Ghana en Sudáfrica). No falló y puso la igualada, con lo que se hacía justicia y se abría un ventajoso panorama para los africanos. Pero ese segundo gol que en muchas ocasiones merecieron no terminó de llegar. Incluso, Australia gozó de alguna ocasión clara en los minutos finales que hubiese decantado injustamente el partido.
Al final, reparto de puntos que deja el grupo apasionante de cara a la última jornada. Ahora mismo estarían metidos en octavos Alemania y Ghana, con cuatro puntos ambas, pero serán rivales en el partido decisivo. El ganador será líder de grupo y el perdedor quedará fuera, siempre y cuando los empates a puntos no beneficien a Australia o Serbia, que lucharán por seguir vivos. Ambos aún tienen sus opciones.






