La RFEF la vuelve a liar y el Sevilla Atlético va al “grupo de la muerte”
Hace unos días explicábamos aquí como quedarían confeccionados los grupos de Segunda B si se imponía la lógica. He de decir que tratándose de una decisión de la Federación Española de Fútbol, no me ha sorprendido que la solución al problema haya estado exenta de toda lógica. Más allá de situaciones esperpénticas como la de meter a los gallegos en el mismo grupo de los extremeños o el Conquense, o la división en dos grupos tanto de los equipos manchegos y los aragoneses, lo que más nos toca directamente es el “infernal” grupo IV que ha quedado confeccionado.
Si bien parecía que los equipos murcianos acabarían en el grupo III como el resto de equipos levantinos, finalmente la RFEF ha decidido mantenerlos en el IV junto con todos los equipos andaluces, el Ceuta, el Melilla y el Puertollano, que queda separado de los también manchegos Guadalajara y Conquense, que se van al grupo I. Los seis viajes a Murcia serán un lastre teniendo a cuatro equipos extremeños tan cerca, pero el tema deportivo no quedará atrás, pues el IV ha quedado sin duda como el equipo más competitivo de la Segunda B. Para empezar, dos clubes que la temporada pasada estaban en la Liga Adelante (la mitad de los descendidos) se las verán con el Sevilla Atlético. Serán el Cádiz CF y el Real Murcia, principales candidatos a estar arriba. Pero es que además, Melilla, Real Jaén y Poli Ejido lucharon por el ascenso esta temporada al igual que uno de los nuevos, el Puertollano, que se quedó a sólo dos puntos del playoff.
Por si todo esto fuera poco, el IV es el grupo que cuenta con un menor número de equipos recién ascendidos desde la Tercera división con sólo tres (CD Alcalá, Yeclano y Jumilla), teniendo en cuenta además que éste último promociona por el descenso obligado del Real Murcia B, que había logrado la salvación en el campo. De esta manera, se presenta una temporada complicadísima para el Sevilla Atlético, que tendrá que hacer valer la experiencia acumulada de los chavales en la pasada temporada así como la adaptación más rápida posible de los nuevos.
El listado completo de integrantes del grupo IV es el siguiente: CD San Roque de Lepe, Real Betis B, CD Alcalá, Sevilla Atlético, Écija Balompié, CD Lucena, Real Jaén, Cádiz CF, Unión Estepona, CD Roquetas, Polideportivo Ejido, Jumilla CF, Atlético Ciudad, Real Murcia, Sangonera Atlético, Caravaca CF, Yeclano Deportivo, UD Puertollano, UD Melilla y AD Ceuta.





(D12/21:00)






Se podría discutir, al igual que ocurre con el presidente, si lo comparamos con guardametas del pasado en las épocas en las que el Sevilla enamoraba en blanco y negro. Ahora bien, sin miedo a equivocarnos, podemos decir que Andrés Palop Cervera es el mejor portero de la historia del Sevilla Fútbol Club en la segunda mitad de su siglo y algo más, de vida. Llegó a Nervión hace ahora sólo cinco años, pero no tardó más de dos en convertirse en leyenda del sevillismo, con su gol en Donetsk y la tanda de penaltis en Glasgow.
El Real Oviedo, equipo de Segunda División B que hace unas semanas jugó la fase de ascenso a la Liga Adelante, ha confirmado la incorporación del lateral diestro del Sevilla Atlético Víctor Díaz, de 22 años, que jugará en la capital asturiana la próxima temporada, aunque en su contrato queda reflejada la posibilidad de ampliar una más si se cumplen determinados objetivos. Sin embargo, el futbolista queda desvinculado definitivamente del Sevilla FC, club al que ha pertenecido desde siempre y en cuyo primer filial jugó las últimas cuatro temporadas.
Decir que la actualidad sevillista anda más parada que una maratón de cabrillas es más o menos no decir nada. Y es que entre la crisis global, el Mundial de Sudáfrica y el eterno enfrentamiento entre las plataformas televisivas, quien más y quien menos está aterrorizado sólo con la idea de gastarse un euro en el mercado de fichajes. El Sevilla, aunque uno ha sido a coste cero, al menos puede decir que ha incorporado a dos nuevas piezas, pero la operación salida está cada día más atascada, por lo que no queda más remedio por lo menos que atar a lo que no se está dispuesto a dejar salir.