El titular puede resumir el estado actual de la parrilla de Fórmula 1. El año que precisamente esperábamos más igualdad que nunca, el equipo austíaco Red Bull Racing se está convirtiendo con el paso de los grandes premios en un gigante demasiado difícil de batir. Si ayer en los libres ya fueron los más rápidos, hoy no han hecho sino confirmar las sospechas y barrer con sus dos coches a cualquier rival que osara plantarles cara. Los que más cerca han estado de conseguirlo pero sin suerte han sido los McLaren, que a pesar de contar con un “Conducto F” algo menos efectivo por las condiciones del circuito catalán, han metido a Hamilton como el mejor de los mortales. Casi han logrado el pleno en la segunda fila, pero Alonso les ha robado esa posibilidad.
Otra de las sorpresas ha sido Schumacher, que tras conseguirlo ayer, ha firmado su primera calificación de 2010 en la que mejora a su compañero Rosberg. Entre ellos, en la séptima plaza, saldrá un Kubica que sigue demostrando estar años luz por delante de su compañero en Renault. Sin Force India alguno en la Q3, los despojos de estas diez primeras plazas son para Massa y un sorprendente Kobayashi con su Sauber. En la Q2 el mejor de los no clasificados fue Sutil, nada acostumbrado a quedarse a medio camino. La igualdad en esta mitad de parrilla ha sido la tónica dominante y por desgracia en ella han quedado enredados tanto De la Rosa como Alguersuari. La 17ª posición de Liuzzi teniendo en cuenta los que quedaron fuera, es la única sorpresa en esta zona templada.
Por último, en la Q1 el damnificado del sábado fue Barrichello, que firmó su peor actuación sabatina en Montmeló de su extenso palmarés. Por lo demás, Lotus, Virgin e Hispania ordenados como de costumbre y con la misma distancia que solían tener con respecto a los equipos algo más pudientes. Hoy la previsión era de lluvia y hubo sol. Veremos mañana si la realidad vuelve a diferir de lo esperado o tenemos carrera pasada por agua.







