Utilizar en estos días un símil religioso en periodismo (más aún si es deportivo) puede considerarse prácticamente como un delito. Sin embargo, el Sevilla no tiene esta noche otro camino que el de los tres puntos si quiere que el de mañana sea un domingo de Resurrección y no de entierro absoluto. Es imposible no hablar de presión a pesar de que no sea algo demasiado justo para nuestro nuevo técnico. Pero es que sus palabras ilusionaron y mucho a la afición y nada de lo que dijo se pudo ver en El Madrigal. Entonces tenía el beneficio de los pocos días de entrenamiento. Pero hoy, con el club prácticamente regalando entradas, en casa y frente a un equipo que el año pasado jugó en la carretera de Utrera, no tienen cabida las excusas.
No más vendas para las heridas de un equipo que atraviesa por una de sus peores rachas de resultados de la última década y que sabe que después de dejar pasar tantos trenes, es posible que la huelga de RENFE nos dé la puntilla y nos deje sin Champions. Sigue habiendo bajas e importantes, claro está, pero los que están tienen que ganarle a un Tenerife que lo podrá dar todo, pero que por mucho que dé tiene que ser inferior a los nuestros. Además, Nino es el cincuenta por ciento de ese equipo y Alfaro el otro cincuenta. Medio Tenerife no puede ser hoy presa complicada para Nervión.
Nos anuncian que ha llegado la primavera al Sánchez Pizjuán. Después de un frío y lluvioso invierno en el que ni merecía la pena salir de casa, dicen que la temperatura ha mejorado y que el sol irradia de nuevo sobre el césped sevillista. Eso es lo que dice la teoría de los partes meteorológicos, pero hasta que no estemos allí y pulsemos el ambiente, será mejor no lanzar las campanas al vuelo. ¿Veremos hoy un nuevo Sevilla? Os recomendamos seguir el partido en Pasión Deportiva Radio. Para ello basta con pinchar en el link siguiente:







