Era necesario poner una figura al frente de la plantilla, porque se acumulan ya dos días entrenando exclusivamente el plano físico con un importante partido en Villarreal el domingo. Mientras Manolo Jiménez daba su rueda de prensa de despedida en la sala de prensa, uno de los muchos damnificados con su llegada era puesto al frente del Sevilla FC. El de Arahal se ha marchado siendo fiel a su estilo tras el micrófono, poniendo excusas, ensalzando su papel en el club y poniendo casi en duda lo acertado de la decisión de su forzada marcha. Era el momento de pedir perdón por los errores (que los habrá cuando lo han destituido) pero no todo es posible. Sin embargo, Manolo Jiménez ya es historia en Nervión y es necesario mirar hacia delante.
Después de que Luis Aragonés desechara la idea de volver al Sevilla, el club ha tenido que actuar con rapidez y evitar que mañana se volviese a entrenar sin técnico. Por ello, el técnico más experimentado de la casa se pone desde ya al frente de la situación. Antonio Álvarez ha sido designado como primer entrenador de momento hasta el próximo domingo y lo hace con total merecimiento. El marchenero fue segundo entrenador del club durante una larga etapa (1995-2008), independientemente de cual fuera el entrenador que llegara. Eso hasta que Manolo Jiménez aterrizó en el primer equipo. Una vez terminada la temporada en la que llegó precipitadamente, se encargó de limpiar el cuerpo técnico y mandar a Antonio Álvarez a la secretaría técnica, en ese afán que tuvo el arahalense de quitar de enmedio a todo el que pudiese hacerle sombra.
Afortunadamente hoy, las aguas han vuelto a su cauce y el maltrato a un trabajador de la casa que JAMÁS alzó la voz para denunciar su situación, se convierte en el máximo responsable de los designios del equipo. Ójala sea el adecuado para tomar las riendas hasta final de temporada y que, una vez cumplidos los objetivos, vuelva al cuerpo técnico que tantos y tantos años integró.






