Aló presidente
Injusto a todas luces sería cargar a Jiménez con la responsabilidad de llevar la infelicidad al sevillismo. Jiménez es un técnico honrado; con sus limitaciones pero honrado. Y trabajador como conozco pocos. No ha engañado a nadie. Su manera de entender el fútbol es sobradamente conocida en la casa después de siete años entrenando al filial. Por tanto que nadie se rasgue ahora las vestiduras. Si tengo algo que reprocharle es su poca templanza para no entrar al trapo de ciertos plumillas insidiosos que le ponen el capote sabedores de que el toro embiste seguro.
Anoche Manolo Aguilar, periodista de la SER por más señas y Manolo Jiménez, entrenador vigente del Sevilla FC protagonizaron un episodio bochornoso con media Europa escuchándoles. Sentí vergüenza ajena durante la rueda de prensa pospartido. Mal el periodista por hurgar una y otra vez en la herida abierta por los cánticos del público contra el entrenador y mal también Jimenez por no pasar de largo ante la provocación. Y peor aún Jiménez cuando debido a la frustración por la eliminación y caliente como estaba, enchufa el ventilador y mezcla veladamente al presidente en la pelea barriobajera con las famosas “patadas en su culo que iban dirigidas a otro”.
Si a Jiménez le quedaba poco crédito ante la cúpula del club, creo que con esas palabras acaba de perderlo del todo. Y lo más triste de todo esto es que se ha llegado a una situación que se sabía que iba a llegar y que hubiera sido evitable si el mejor presidente de la historia sevillista hubiera tomado la decisión adecuada hace dos años. Pero como se suele decir, hasta el mejor escribano echa un borrón.
Siempre he dicho y mantengo que Jiménez mostró su verdadera cara el día del Fenerbahçe, casi recién cogido el equipo. Ahí demostró que le venía grande esto. Lo doloroso es que el staff técnico del club, con Monchi a la cabeza, insistió en apostar por el técnico y el que manda se dejó convencer. Como el máximo responsable tanto para lo bueno como en este caso para lo malo es el presidente del club, mírese usted en el espejo señor Del Nido y apúntese el descalabro de ayer. En lo que sí le doy la razón es en mantener a Jiménez hasta final de temporada. A estas alturas de la competición y por muy jodidos que estemos, sólo cabe mirar hacia adelante y exigir a plantilla y entrenador den el doscientos por ciento tanto en liga como en copa. Queda mucho en juego todavía. Lo más importante la clasificación para la Champions 2011 con las consecuencias económicas implícitas en el envite. Ahora sólo cabe recuperar la moral, ponerse las pilas, apretar los dientes y trabajar duro para terminar la temporada lo más dignamente posible.





(D21:00)





El territorio sevillista tiene un halo de fortaleza para todo aquel equipo extranjero que disputa un partido entre sus líneas de cal. Ya sea en partidos de clubes o de selecciones, mucho se ha hablado de la numantina resistencia del Sánchez Pizjuán y de su predecesor estadio de Nervión ante los equipos foráneos. Tanto es así, que el coliseo sevillista se ganó el sobrenombre de “Jugador número 12″, pues hasta la fecha nunca ha perdido allí la selección nacional española.
La eliminación de ayer trae muchas consecuencias. Una de ellas es que, por primera vez desde que arrancó la temporada en el mes de agosto, sabemos de cuantos partidos oficiales constará. A los 42 que se han disputado hasta la fecha, habrá que sumarles las doce jornadas ligueras que quedan y la final de Copa. Un total de 55 enfrentamientos, que superan en número a los de la temporada anterior pero que no son comparables con los disputados en las campañas de los últimos títulos.