De nuevo el presi en las trincheras
Ya son muchas veces, demasiadas. Cuando algún jugador se desvía de la buena senda el único que parece tener redaños para llamarle al orden es, asómbrense; el máximo responsable del club, el presidente.
Un ejemplo calentito: Luis Fabiano tiene una lesión muscular en el pecho y decide que Sevilla no es buen lugar para curarse (será por la humedad). Mejor aún, se pide vacaciones en Brasil con familia incluida porque los masajistas de allí son “os mehlores do mondo”. Y sujétense: el club se lo concede. Digo el club aunque entiendo que debe ser el entrenador el que da el primer visto bueno. O al menos así sería si yo fuera ese entrenador.
Pero después de tantos años conocemos un poquito a Luis Fabiano, a quien le das la mano y te toma el brazo. El listo brasileño asesorado (por no decir compinchado) por los médicos de la selección canarinha pensaba quedarse un par de meses para recuperarse bien, sin prisas, para que cicatrizase bien la herida. Así volvería a Sevilla con el tiempo justo de ponerse en forma, jugar cuatro o cinco partidos y camino del mundial fresquito como una lechuga de la nevera.
Y asi sería si la cosa dependiera de Jimenéz el terrible, que pierde todo su carácter con tal de no encabronar a uno de sus jugadores estrella. Reacción inmediata de la plantilla que no se chupa el dedo; si Luis Fabiano se toma unos diitas de descanso, yo también. Dicho y hecho. Horas antes de salir para Madrid, Renato se queja de molestias en dos dedos y así lo manifiesta a papá Jiménez. Tiempo le faltó al técnico para sacarlo de la convocatoria aún sabiendo lo que nos jugábamos y que tampoco se contaba con su compatriota, “el del doló en el pexo”. Y yo me pregunto, ¿quién no ha jugado al futbol con dolor alguna vez?¿Ya no se toma nadie un simple antiinflamatorio y a correr?
Del Nido, viendo que el tema Luis Fabiano se le iba de las manos, cogió el teléfono y llamó a capitulo al brasileño. Ayer lo manifestó asi en la radio, aunque no tan claramente como le hubiera gustado. Ha dado pormenores de cuando llegaba a Sevilla, cuando empezaba a entrenar y cuando estará preparado para jugar y contra quién. Esto en mi pueblo se llama “una guantá sin manos” a quién quiera darse por aludido.
Anécdota al margen, hay una frase que está calando cada vez con más fuerza en el fútbol y a la vez haciendole mucho daño. Es la consabida “Fulanito ha sido descartado porque no está al 100%”. Mire usted, si yo fuera entrenador del Sevilla y me dan a elegir entre un Renato al 70% y un Duscher al 120%, me quedo sin duda con Renato. Eso también hay que ponderarlo, señor entrenador. Basta ya de sensiblerias y vamos a poner las cosas en su sitio. Estos señores que además de ser inmensamente ricos tienen el privilegio de trabajar en lo que les gusta, deben poner mucho más de su parte, apretar los dientes y correr aunque duela.
Hemos pasado de los años en que se salía a jugar infiltrado para dejar insensible el pie a riesgo de degenerar en una lesión grave a estos tiempos en los que quedas automaticamente descartado porque se te ha infectado un padrastro. Gordillo o el propio Jiménez podrían darnos conferencias de lo que digo.
Hace mucho que vengo percibiendo estos “problemillas”. ¿A nadie le extraña que seamos el equipo del mundo que más jugadores descarta en el último momento y por razones poco convincentes? Repito que yo tengo mi teoría de las vacaciones rotativas y sólo eso justifica el que tengamos entre cinco y diez “lesionados” permanentemente. No digo que todos finjan, ya me guardaría yo, pero estoy seguro de que lesiones menores se alargan artificialmente. Me juego una mano. Y ahora el colofón final que ya me estoy enrollando mucho. En vuestra opinión, ¿cuál es el origen de este despiporre?
Sé que la mayoría de los tiros irán dirigidos a los preparadores físicos y a los médicos. Yo voy un poco más allá. Lo que yo veo se llama dirección de equipos, disciplina, rigor, dejar claro quién lleva los galones. Entrenador=jefe, que es distinto a amigo. Si en un vestuario no hay un líder natural que no se case con nadie, esa debilidad se percibe y el ser humano que es el más listo de los depredadores lo aprovecha en su beneficio. No se puede ser duro con los canteranos y blandito con las vacas sagradas. Mientras eso siga ocurriendo, el presi tendrá que continuar bajando a las trincheras con el traje de guerra. Y no precisamente para dar primas.
Esto es lo que hay, mientras Del Nido lo permita.





(D21:00)





Si hay una competición deportiva que mueve millones de euros esa es la Liga de Campeones. Eso sí, tampoco conozco muchas cuya organización pueda compararse a la del máximo torneo continental de fútbol de clubes. El que ha estado en un partido de Champions (por suerte me puedo incluir en el selecto club) se da cuenta al acercarse al estadio que nada de nada está expuesto a la improvisación. Carteles a 200 metros del estadio indicando accesos, publicidad estática aquí y allá, pantallas de plasma casi por cabeza para los invitados… Está claro que no es sólo la Liga de Campeones sino que también lo parece. Todo ello sin dejarnos atrás el calendario. Hasta la hora de cada sorteo está previamente fijado con meses de antelación. Más plazo aún si hablamos de sedes de las finales. Incluso, se prepara con mimo la presentación del balón de la final ¡78 días antes de la misma! Ese es el acto que ha tenido lugar este mediodía en el Santiago Bernabéu. Lógicamente, políticos y personajes clave en los libros de historia madridista se han plantado allí para salir en la foto, pero al menos hay fotos.
Ser acompañante de Madrid y Barcelona en la presente liga es algo que quedó vetado para los dieciocho restantes contendientes hace ya muchos meses. Ambos gigantes, empujados por la fuerza de su rival, están en su mejor momento liguero de hace décadas, por lo que los equipos terrenales deben conformarse con sentirse jueces de la liga un par de veces cada vuelta del calendario.