Sale este mediodía el Sevilla hacia la congelada Moscú para intentar encarrilar el pase a los cuartos de final de la Champions League. Se dice pronto, pero es algo que el Sevilla FC sólo ha conseguido una vez en toda su historia, y de eso hacen ya nada más y nada menos que 53 años. Para conseguirlo en aquella ocasión hubo que dar cuenta del AGF Arhus danés, equipo desconocido hoy en día para el aficionado medio.
Era, lógicamente, el campeón danés de la época. El CSKA de Moscú, sin embargo, accedió a esta competición como subcampeón ruso 2008. Mientras tanto ya ha finalizado el campeonato 2009 y el equipo “del ejército” sólo ha podido ser 5º, por lo que ya sabe que el próximo verano tendrá que luchar por meterse en la Europa League.
Es por tanto la única oportunidad a corto plazo para los locales, que llegaron ayer a Rusia tras realizar su pretemporada en España y Turquía. Enfrente estará un Sevilla con dos bajas importantes, como son las de Luis Fabiano (que ya se barruntaba) y la de Diego Capel, que se queda en tierra por problemas tras el choque en Mallorca. En este sentido, el canterano Rodri es la principal novedad en la convocatoria tras su golazo y buen partido de ayer contra el Caravaca. También le acompañará José Carlos y sobre todo Kanouté, algo más recuperado de sus problemas. La lista completa es la formada por Palop, Javi Varas, Navarro, Fazio, Adriano, Stankevicius, Escudé, Drago, Lolo, Duscher, Renato, Romaric, Zokora, Navas, José Carlos, Perotti, Acosta, Negredo, Rodri y Kanouté.
Alrededor de la una de la tarde saldrá la expedición hacia tierras moscovitas, en la que les espera una temperatura aproximada de -15ºC. La panorámica de la ciudad es completamente blanca y lo seguirá siendo a la hora del partido, si exceptuamos el verde artificial sobre el que se desarrollará el juego. Mucho temor existe hacia un césped artificial que sin embargo es de última generación y beneficia el juego sevillista. Teniendo en cuenta el clima, la otra posibilidad era un césped natural, sí, pero inexistente por el frío y la nieve. Jugar en un patatal embarrado no hubiese beneficiado para nada al Sevilla.






