Sevilla FC 1; CA Osasuna 0. Sin brillo pero aceptable
La tarde comenzó con una estruendosa ovación a Andrés Palop y terminó con aplausos para el equipo. Ni un solo silbido a los de blanco ni durante ni al finalizar el choque. ¿Se ha frenado sorprendentemente la “Mestallización”? No. Más bien el sabio graderío del Pizjuán no vio hoy nada que fuera digno de ser pitado. Y eso que el Sevilla ni mucho menos bordó el fútbol, pero al menos dominó a un dócil Osasuna que nunca puso en aprietos a los nuestros. Un cabezazo impecable de Luis Fabiano nos deja cuartos a la espera de que mañana el Mallorca cierre la jornada. Sea como sea, a cuatro del Valencia.
No se vivió con especial alegría el pase a la final en la previa del choque, y es que la afición andaba algo preocupada por saber si hoy tendría que volver a preocuparse. Sin embargo, el Sevilla sacó hoy el suficiente ante los de José Antonio Camacho. A diferencia de lo ocurrido con muchos otros equipos pequeños en casa, los rojillos nunca llevaron la batuta del juego y tampoco se asemejaron a ese Osasuna aguerrido y peleón que todos tenemos en la cabeza. Los de Jiménez, liderados una vez más por el omnipresente Navas, fueron los que más merecieron ganar, aunque la evolución fue claramente en positivo con el paso de los minutos. Al principio había algunos nervios, sobre todo atrás con el debut de un Fazio que empezó horrendo y acabó excelente. Stankevicius también se mostró muy seguro, y Adriano aportó algo más de creatividad de la que suele ofrecer el lateral zurdo con Fernando Navarro.
Osasuna sólo inquietó en un error de Palop que el propio valenciano desbarató al deshacer una vaselina de Camuñas. A partir de ahí los navarros se diluyeron y Capel comenzó a tomar protagonismo por la banda. En una de esas jugadas, tras alcanzar un balón que se perdía ante el banquillo visitante, el almeriense no sólo llegó sino que alcanzó a poner un pase medido para la cabeza de Luisfa, que anotó por el primer palo el único gol del encuentro. El uno a cero relajó un poco más al Sevilla, que en la segunda parte tocó el balón con calidad por momentos. Kanouté volvió a lesionarse y dejó ver a un Negredo que vuelve peligrosamente a parecerse al de la versión gafada. Ni un pase en condiciones consiguió dar el madrileño. También salió Perotti por un reventado Capel (hoy no se ha visto al rubio a un nivel inferior al del argentino) y un inadvertido Romaric ocupó la plaza de Luis Fabiano, que podría volver a tener molestias.
Los visitantes jamás merecieron el empate, aunque aisladamente lo pudieron conseguir tras un barullo en el área. El balón pudo acabar en los pies de cualquiera y afortunadamente lo hizo en los de Fazio, que anduvo listo a la hora de despejar. Los tres minutos de descuento no supusieron mayor disgusto y los tres puntos se quedan en casa. No se vio un juego bonito, ni mucho menos, pero el equipo mostró algo más de carácter y sobre todo se dejó atrás la indolencia de Zaragoza y Getafe. Por eso, y no por el capricho de un grupo de antisevillistas, esta noche no hubo pitos en Nervión.
Sin partido intersemanal a la vista, Jiménez ha dado dos días de descanso para que el miércoles se comience a preparar el desplazamiento a Mallorca del sábado. Sea cual sea el resultado de los bermellones en Tenerife, el partido es clave para asentar, de momento, la cuarta plaza. Luego ya veremos.
Por el Sevilla FC jugaron: Palop (2), Stankevicius (2), Fazio (2), Escudé (2), Adriano (2), Zokora (2), Renato (1), Navas (3), Capel (2), Luis Fabiano (2) y Kanouté (1). También jugaron Negredo (1), Perotti (s.c) y Romaric (s.c).





(D12/21:00)






Un partido entre el Sevilla y el Osasuna, en condiciones normales, hubiese deparado declaraciones cruzadas en sala de prensa, pues es bien sabido que entre ambos equipos llevan saltando chispas desde hace bastantes años. Aquello se acentuó con el último partido de la temporada 2003/2004, en la que los navarros de la mano de Aguirre vinieron a evitar el triunfo sevillista sin jugarse nada, sólo por dinero.