Hoy, mientras volvía a casa del trabajo he conocido la triste noticia aunque esperada de la retirada de nuestro último gran capitán. Se llama Francisco Javier Vicente Navarro, pero su nombre de guerra era “ Javi Navarro”. Nació en Valencia en el año 74 pero hace ocho años que decidió cambiar la paella por el gazpacho. Tan es así que se quedará a vivir en Sevilla y ojalá sea por muchos años.
Javi Navarro se ha ganado el derecho a inscribir su nombre en los libros de historia del sevillismo. Y no solo por ser el mejor levantador de copas del mundo sino por un sinfín de cosas mucho mas importantes. Por su compromiso, por su entrega, por su bravura, por su nervio, por su casta. Tambien por su humildad, por su saber estar, por su templanza, por su discreción, por su compañerismo.
Es un hombre de contrastes nuestro Javi. Sereno y reflexivo en cada una de sus manifestaciones fuera del campo. Granítico y puro nervio por contra cuando pisaba el cesped. En mis casi cuarenta años de futbol, jamás ví a nadie posicionarse tan certeramente como lo hacía Javi cuando llegaba un balón bombeado. Parecía leer las coordenadas del punto exacto donde iba a aterrizar el balón, anclaba ambas piernas como lo hacen los mástiles de una excavadora y con la mirada parecía decir al delantero rival, ” y ahora si tienes cojones, sácame de mi posicion”.
Javi ha sido un referente dentro de una generación que será referencia para muchas generaciones venideras. Junto con los Pablo Alfaro, David Castedo, Pep Martí y Joaquín Caparrós, Javi nos hizo sentir el orgullo de ser sevillistas. Este grupo de gladiadores eran el contrapunto perfecto en cuanto a garra a la calidad de los Kanouté, Renato, Luis Fabiano, Enzo Maresca, Dani Alves, Adriano. Ese grupo era puro equilibrio. Pablo y Javi ejercían un liderazgo que contagiaba a toda la plantilla. Es más, yo achaco los altibajos del equipo actual a la falta de un hombre fuerte en el vestuario. ¿Desde cuando no se ve a un jugador del Sevilla protestar una decisión arbitral? Se ha perdido una parte de ese amor propio que caracterizó a la plantilla durante muchos años. Bien haría Monchi y su cuerpo técnico en intentar rescatar jugadores nacionales de garra y no recurrir tanto a la importación, permitidme la cuñita.
Javi, no nos des las gracias. Somos los sevillistas los que te estaremos eternamente agradecidos por todo lo que nos has dado. Ojalá te vincules en el futuro al club. Para aquellos que hemos tenido el placer de verte jugar, tu presencia será siempre una inyección de moral que nos ayudará a superar los momentos dificiles. ¡Larga vida , Gran Capitán !






